Extirpar el pene para curar la homosexualidad y otros crueles experimentos nazisAdolf Hitler permitió a sus médicos llevar a cabo todo tipo de pruebas macabras con miles de prisioneros judíos.Parece dificultoso imaginar pruebas más crueles que las ya explicadas, pero, sin embargo, existieron. Concretamente, y entre las más retorcidas, se situaron los múltiples experimentos llevados a cabo en prisioneros homosexuales con la intención de «extirparles» esta «enfermedad», como consideraban los seguidores de Hitler a esta orientación sexual.En principio, las soluciones para acabar con la homosexualidad en los campos de concentración no fueron muy agresivas, pues consistieron básicamente en ofrecer recompensas a aquellas reclusas que consiguieran convertir en heterosexuales a los prisioneros seleccionados. Sin embargo, los nazis recurrieron pronto a crueles prácticas para conseguir su objetivo.«Sería el profesor Carl Vaernet –líder de una unidad de asalto de las SS-, el encargado de realizar pruebas con reclusos en el campo de Buchenwald», explica el periodista y escritor Óscar Herradón. De esta forma, comenzaron las castraciones con la intención de eliminar el «impulso homosexual», como así era conocido.No obstante, las mayores aberraciones se produjeron cuando Vaernet llegó al campo de concentración de Buchenwald. «Vaernet convenció a Himmler (…) de que podía curar la homosexualidad con una glándula creada por él mismo», sentencia Herradón. De esta manera, implantó su invento, el cual liberaba hormonas masculinas en el cuerpo humano, en la ingle de 15 presos. A pesar de todo, no consiguió sus objetivos y acabó con la vida de dos de los reos.
Castración, uno de los remedios nazis contra la homosexualidad
05/Mar/2013
ABC España, Manuel P. Villatoro